Charles Baudelaire 1821-1867La invitación al viaje

Charles Baudelaire, Francia 1821-1867

¡Hermana criatura,
piensa en la dulzura
de ir a vivir juntos allá, a lo distante!
Amar sin cesar,
amar y expirar
en ese país a ti semejante.

Los soles mojados,
los cielos nublados
tienen en encanto
que hay en tu mirada,
traidora, taimada,
cuando da su brillo a través del llanto.

Allí todo es orden y todo es belleza,
voluptuosidad, lujuria, pereza.

Tu pecho, perfilado con la seda tirante,
es un arca preciosa ese pecho triunfante.
Senos turgentes, duros, trémulos palpitando,
igual que dos oscuros luceros reflejando.

¡Escudos retadores con sus dos puntas rosas!
Arca dulce en secretos, llena de buenas cosas,
vinos, perfumes y licores,
delirio de cerebros, del corazón traidores.

Cuando mueves el aire con tu falda ligera,
pareces una barca que se va mar afuera,
dando la vela al viento,
con balanceo suave y perezoso y lento.

Las piernas, que a través del volante entreveo,
afilando mis dientes, aguzando el deseo;
dos brujas que preparan su conjuro
batiendo un filtro negro dentro de un vaso oscuro.

Tus brazos, que ahogarían los hércules precoces,
son los émulos vivos de las boas feroces,
hechos para apretar con tanta obstinación
que a tu amante imprimieras en ese corazón.

Sobre tus anchos hombros, sobre tu largo cuello,
tu graciosa cabella pavonea lo bello;
con aire plácido y triunfante,
majestuosa criatura, tú sigues adelante.

De: Las flores del mal, 1857.

Traducción de Ángel Lázaro.


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