Reflexiones sobre el Tao I

Huanchu Daoren

China, S. XVIII

No habría que buscar la felicidad: alimentar simplemente el espíritu de la alegría es la base para atraer la felicidad. No es necesario escapar de la desdicha: líbrate de la maldad como medio de evitar la desgracia.

Si la mente está iluminada, existe un cielo azul en una habitación oscura. Si los pensamientos están confusos, aparecen espíritus malévolos a plena luz del día.

Aunque tengas elevados ideales y escribas sofisticados ensayos, si no los creas a través de la esencia de la virtud, acabarán como demostraciones de valía personal y de capacidades técnicas.

Cuando practiques tu virtud, atiende a los más mínimos detalles. Cuando hagas caridad, esfuérzate por practicarla con aquellos que no pueden devolvértela.

La enfermedad de la vejez se desarrolla durante la juventud; las dificultades de los años de decadencia se crean durante los primeros años. Por ello, todas las personas deberían estar muy atentas cuando se hallan en pleno florecimiento.

Tomado de: Retorno a los orígenes

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