Así habló Zaratustra I
Federico Nietzsche, Alemania 1844-1900
¿Tenéis valor, hermanos míos? ¿Sois personas intrépidas? No me refiero al valor delante de testigos, sino al valor del solitario, el valor del águila, a ese valor que ya no puede ser contemplado por ningún Dios. Las almas frías, las acémilas, los ciegos, los borrachos, no tienen lo que yo llamo corazón. Corazón tiene quien conoce el miedo, y lo domina; quien ve el abismo, pero lo hace con orgullo; quien contempla el abismo, pero con ojos de águila; quien lo aferra con garras de águila. Ése es el que tiene valor.
*****
Hoy en día los más preocupados preguntan cómo se podría conservar el hombre. Sólo Zaratustra es el primero que pregunta cómo se podría superar al hombre. Al superhombre es a quien amo: él es para mí lo primero y lo único; no el hombre, no el prójimo, no el más pobre, ni el más afligido, ni el mejor. Hermanos míos, lo que yo puedo amar en el hombre es que constituye un tránsito y un ocaso. También hay muchas cosas en vosotros que me hacen amar y tener esperanzas.
*****
No aspiréis a nada que esté por encima de vuestras fuerzas. Quienes aspiran a algo que está por encima de sus fuerzas, presentan una perversa falsedad. Sobre todo cuando aspiran a algo grande. Pues esos sutiles farsantes, esos impostores, hacen que se desconfíe de las cosas grandes; hasta que terminan siendo falsos ante sí mismos, gentes bizcas, madera carcomida y blanqueada, que se disfrazan con grandes palabras que designan virtudes espectaculares, y con obras falsas y deslumbrantes. Nada me parece hoy más preciado y escaso que la sinceridad. ¿No pertenece el presente a la plebe? Pero la plebe no sabe qué es lo grande, ni lo pequeño, ni lo recto y lo honrado. La plebe es inocentemente engañosa, y siempre miente.
www.juanshaman.com